6 de la mañana, despierto, veo el celular esperando tener un mensaje de él; nada aún, probablemente esté ocupado en su trabajo.

Me dirijo a la universidad y llego a clases, no puedo dejar de pensar en él.

A las 10, llega su tan esperado mensaje, una imagen, siempre era lo que me mandaba, imágenes para iniciar la conversación, a partir de ese momento, caminaba con una sonrisa de oreja a oreja. Hablábamos toda la tarde y después a las 6:30 se iba a correr, mientras yo seguía pensando en él. Luego volvía y recuerdo que se dormía a las 9, pocas veces se quedaba más tiempo.

¿Qué es esto? ¿Qué me pasa? ¿Es costumbre?

Después de un tiempo, se acabaron esos días. Por culpa de él, por lastimarme tanto, pero él nunca lo aceptó, creía que era mi culpa y soy el tipo de personas que acepta cuando se equivoca, y en este caso no fue así.

Lo extrañaba tanto, sólo yo sé cuánto extrañaba a ese tonto, pensaba en él mientras estaba despierta y si no era suficiente, soñaba con él. Y creí que al pasar de los días esta necesidad de él iba a ir disminuyendo pero no, ahora lo extraño más, quiero saber cómo está su vida, si él también me extraña o si ya tiene a alguien que le haya sanado todas esas heridas que yo no pude curar por más que lo intentara.

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Y ahora, creo que esto es amor. Creo que me enamoré de él. No quería aceptarlo porque era imposible enamorarme de alguien a quién puedo decir con certeza, que nunca le interesé, pero lo es, es amor. Y las veces anteriores que creía estar enamorada, no era así, porque ahora esto que siento, que es más conocido como amor, me consume todos los días desde que lo conocí. Y simplemente no encuentro las palabras correctas para describir lo que siento, pero sobra decir que es bastante fuerte por sólo el hecho de que estoy escribiendo sobre él.

Me enamoré de todo él, de su hermosa personalidad, su capacidad de hacerme feliz cuando estaba enojada o triste, su sonrisa, sus ojos, sus orejas, ¿quién nota las orejas de alguien?, supongo que sólo una persona enamorada. Y su insistencia de que pasara lo que pasara él y yo nunca íbamos a pasar a ser “conocidos”; y eso es lo que soy ahora para él, una conocida, pero él no es eso para mí, él me marcó.

Supongo que él ya no me recuerda, ya no piensa diariamente en mí, no espera que volvamos a vernos y a contarnos cosas que sólo nosotros entendíamos, por ende, ya estamos tomando caminos distintos, porque desde lo más profundo de mi ser, espero poder verlo a los ojos y decirle lo que siento aunque ya vaya a ser muy tarde, no puedo quedarme sin decirle que lastimosamente, él fue, es y será mi primer amor, aunque suene trillado pero así es; los primeros amores no se repiten y creo que siempre van a ocupar un lugar en nuestro corazón a pesar de todo.

 

por Arianna Rojas



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