Hoy amaneció el día melancólico, como queriendo gritar y dormir. Con aroma a antaño, con el alma despejada, los sentimientos vueltos añicos y el corazón esperanzado.

Hoy es de recuerdo, recordar cuánto vale uno y que el corazón y la razón nunca estarán de acuerdo.

Hoy es de frío, en el cuerpo en las venas, en el corazón acalorado de tanto amor.

Hoy es de agradecerle a Dios por mí, pero sobretodo por él que hace del día más nublado y frío, un día perfecto lleno de arcoiris y soles.

 

por Elena Serna



     Compartir         Compartir