La Pequeña niña que mantiene la luz de su lámpara de mano encendida, pues van varias noches que despierta en las madrugadas por ruidos extraños que provienen de su pared y su closet. Esos ruidos son tan fuertes y parecen arañasos que le estremecen su cuerpecito, cierra sus ojos y se envuelve en su sábana hasta que siente un movimiento brusco de su cama. Entonces grita a mamá y papá, quienes acuden a su habitación y le dan algo de consuelo.

La niñita le ha dicho a mami que hay un olor extraño y feo en su habitación. Le ha dicho que escucha gruñidos y arañasos en su closet como de un perro rabioso. Y que su cama se sacude fuerte pero mamá le contesta que sólo es su imaginación.

Llega la noche y temerosa la pequeña se acurruca en su cama suplicando a papá que no le deje sola. Pero papá insiste que tiene trabajo y debe terminarlo, “no pasa nada sólo es tu imaginación” sentenció papi.

Como cada noche en la madrugada le despierta ese olor putrefacto y los gruñidos feroces del “perro” que vive en  su closet. Ella se cubre con la sábana y su respiración entre cortada. En ese instante escucha como la puerta corrediza de su armario empieza lentamente a abrirse. Entonces escucha unos pasos arítmicos acercándose a su camita. Acercándose a ella. Apenas puede respirar y el olor a podrido se vuelve más fuerte tanto que duele hasta la nariz. Y comienza a rezar entonces siente que su cama se sacude fuertemente. Y grita a mamá y a papá. Quiénes corren a su grito y ella les cuenta su escena pero papá y mamá le dicen que ha sido una pesadilla. Ella sabe que no, pero ellos dicen “no puedes seguir inventando cosas ha sido sólo un sueño”.

Muchas noches sin dormir. Mamá preocupada. ¿Dormir? La niña no quería que la noche llegara. Cada noche era igual. Mamá y papá comenzaban a cuestionarse que sucedía, pues ellos jamás habían percibido nada extraño. Inclusive la pequeña era normal en el día, pero en la noche era una niña temerosa y triste. Papá y mamá decidieron llevarla con un sacerdote y apegarse más a su religión. El sacerdote la bendijo a ella y un crucifijo que colgó en el cuello de la menor. No debía darse más importancia era sólo una niña.

Después de esto último pasaron algunas noches en que la niña pudo recobrar su sueño y tener una vida normal. Ya no despertaba en las noches y los ruidos extraños se habían marchado. Así que papá y mamá decidieron salir y tomarse una noche libre. La hermana de papá  se quedaría a cuidar a la niña. Una noche normal, una noche tranquila.

El reloj marcaba las 3:33 de la madrugada. Una sacudida fuerte y unos ruidos extraños cual si fuesen rasguños despertaron a la pequeña. La cama no paraba e intentó gritar a la tía  que dormía en el otro cuarto pero la voz no salió. Ante el miedo su cuerpo entero se paralizó. Como pudo tomó la sábana y se cubrió de pies a cabeza llorando y sin poder gritar. Escuchó como la puerta corrediza del closet se abrió de un sólo golpe y unos pasos arítmicos que se acercaban a su cama. Un fétido olor, una respiración en su oído, un ente subió a su cama, su sábana arrebatada, unos ojos rojos infernales, una bestia sobre ella, un demonio y entonces gritó…

La casa crujió y horribles y extraños rugidos se escucharon por todos lados, lamentos y mil diabólicas voces. La tía  corrió al cuarto de su sobrina  sin lograr abrir la puerta… el grito ahogado de la niña y después, infernales voces… gritos ahogados, infernales voces…

Papá y mamá llegaron a casa al fin. El reloj marcaba las 4:39 am. Todo parecía tranquilo y nada fuera de lo normal. Subieron las escaleras y entraron a la habitación de la niña. Vieron a su niña dormir en su camita tranquila y pacíficamente. No quisieron despertar a la hermana de papá, no tendría caso hacerlo pues era ya de madrugada. Entraron a su habitación y al prender la luz, en su cama, sentada, sin vida y con las cuencas vacías, con la boca abierta hasta la fractura, sin lengua, con expresión de terror, con huellas de garras, la tía  ya muerta, un gruñido fuerte y al voltear hacia atrás, la niña, con los ojos de bestia diabólica, la lengua de la hermana de papá  en la mano, macabra sonrisa. Diciendo con su vocecita y demoníacas voces más a su mismo compás:

“No teman mami y papi, esta es mi pesadilla, no se preocupen es sólo mi imaginación… No dolerá”…

(No olvides mirar a quién está detrás)

 

por Edith Neri



     Compartir         Compartir