Fe que nos confunde, que nos motiva a hacer tonterías y cursilerías por la persona que nosotros tenemos en frente, esto nos confunde pero a la vez nos motiva a seguir con nuestro creativo plan de aprendizaje para amar, Llegan momentos en nuestra relación donde nos hacemos la pregunta que no puede faltar: ¿Estaré haciendo lo correcto?, correcto el no saber para quién, pero vivir la sensación de esa compañía que nos brinda la respuesta a lo que nuestro cuerpo y alma necesitan.

Respuestas a preguntas que aún no vivimos, imaginamos el cómo debería ser todo, así de lindo, de correspondido, con su misma entrega y pasión desmesurada por estar contigo, mostrándote en cada palabra, acción, intención. Hoy me siento diferente, no como siempre, es algo que quiere expresarse desde lo más profundo de mi hueco intestinal, esas mariposas locas que revolotean con tanta fuerza aquí justo donde empezó todo.

Si el amor fuese un acto de fe, entonces ¿por qué sólo tiene fe uno y no ambos?, ¿por qué no ponernos en los zapatos del otro y tratar de comprender? cualquiera que fuese la situación que se esté viviendo, pues sabemos que no siempre todo es lindo, también es llevar soluciones a lo que enfrentemos, si así se quisiese y mejor aún: si mínimo queremos a esa persona. Pero si no fuese un acto de fe entonces ¿por qué estar con alguien a quien no depositamos lo mejor de nosotros mismos? es como fumar sin necesidad de sentir la nicotina en nuestro cuerpo y sólo hacerlo por una manía, sabiendo que ambas pueden tener la misma consecuencia: aniquilarnos.

Vivo con fe, vivo enamorado de mí, no espero nada de ti, nada de nadie por pedir, mi acto de fe es más que lo que tú eres en esencia, es tener ese clic que hacemos al mirarnos, al besarnos, al estar juntos sin que nada nos limite la posibilidad de escribir una página más en nuestras vidas. Porque así lo queremos, porque así debe ser, nada es antes y nada será después, tengo mi fe bien puesta en mí porque sé lo que merezco y es lo mejor; lo mejor que tú también aportes en mi aprendizaje, tener una noche donde ambos nos susurremos al oído cosas que deseamos, cosas que queremos, cosas a compartir, cosas por crear.

Amo esta magia que inunda mi mente y jala mi corazón hacia ti cada día; espero y quiero mantener siempre las ganas de estar aquí a un lado tuyo, eso depende mas de ti que de mí, por tu paciencia, por tus detalles, por tu entrega, por lo que me enamore de ti, no quiero nada más. Mi cómplice, amante eterna.

Ahora sé que el amor es un acto de fe cuando todo termina, ahí es donde entra a competencia nuestro pensar con nuestro sentir.

Existen muchas formas de querer, la mía es rara a la de los demás, la tuya no pudo ser mejor, por tu poca fe ahora sé que nunca te amé.

 

por LALO BARRERA



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