Cuando pensé que te había olvidado, cuando creí que nada de ti quedaba en mí, paso lo que jamás imaginé.
Viniste a mi mente en el momento menos indicado.
Puedo recordarlo aún, de la manera más clara, ya han pasado dos semanas y siento como si hubiera pasado esta tarde.

Fue una tarde de Domingo, no sé cómo pude salir en Domingo si realmente odio salir esos días, pero algo en mí quiso intentar algo diferente, así que decidí salir, con alguien a mi lado.
No puedo negar lo lindo que es, es un chico muy amable, tierno, considerado y caballero, todo lo contrario a ti. Ya teníamos tiempo tratándonos, conociéndonos. Él llegó poco después de tu fatal partida, llegó como una bocanada de aire, como si fuera mi salvador.

Pasaron los meses y en vez de llorar, él me hacia reír, ¿qué podía decir?, él me hacía sentir bien, entonces si una persona te hace sentir bien, yo debía hacerlo sentir bien y creo que es así como decidí pasear esa tarde de Domingo a su lado; me resulto fácil tener qué hacer a un lado esa odiosa tarde de Domingo para pasarla con él.
Todo marchaba bien, una comida agradable en una pizzería, una caminata por el parque de la ciudad, algo agitado por las carreras que habíamos hecho, un delicioso helado, una buena película en el cine, todo había salido bien, sin sorpresas, como realmente pensé, disfrutaba su compañía, eran muy agradables las pláticas que teníamos, divertidas y de reflexión.

Teníamos algo en común, ambos creíamos que el amor no se había hecho para nosotros y en algún punto de esta historia pensé que éramos el complemento del uno y del otro.
La tarde estaba por acabar, entonces nos pareció buena idea cerrar esa tarde viendo el atardecer en el mirador, estando ahí, vimos cómo caía el sol y cómo la primera estrella en el cielo aparecía; como era mi costumbre pedí un deseo, le dije a él que lo hiciera…

Sólo rió, cerró los ojos y suspiró, inmediatamente abrió los ojos y me miró, su mirada me atrapó, una mirada sincera, se fue acercando poco a poco a mí, yo sólo me congelé, hasta que llegó a mis labios, me besó y yo le correspondí.
El beso era casi perfecto, hasta que decidí tomar el control y ahora besarlo yo, pero eso fue mi error.

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Lo besé como te besaba a ti, no sé porqué pasó, no era mi plan, abrí mis ojos para ver su rostro y me pareció como cualquier otro rostro, él no reacciono como tú, él no era tú y eso hizo que vinieras a mi mente.
Me retire inmediatamente después de eso, en el transcurso a mi casa decidí caminar sola, ese beso no era para ti, no te lo di ti, cuando abrí los ojos no te vi a ti, saber que no eras tú al que besaba me puso mal, sé que no besaré a nadie así, sé que no volver a besarte más y el saber eso hace que mi corazón se estremezca.

Besarlo a él hizo que te trajera a mi mente, en el momento menos indicado…
Besarlo a él, me dolió más que tu partida.

Besarlo a él me hizo darme cuenta que no eras tú, que jamás volverás a ser tú.

 

por Karen Perez



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