En mi deseo de volver, he olvidado para qué quería crecer, olvidé de lo que trataba la adultez, porque cuando era pequeña añoraba por vivir en esta etapa.

Hoy extraño los días sin preocupaciones, en donde lo único que importaba era que llegaran las vacaciones para disfrutar, donde salía a mojarme sin importar el resfriado o los regaños de un día después, donde hacer amigos era mucho menos complicado que ahora, que una mala comida no importaba si tan sólo la disfrutaba.

Extraño esas horas de juego en donde solía estar por tanto tiempo y al otro día estar ahí, sin hacerlo rutina, donde mi imaginación no tenia límites y no se me dificultaba crear escenas divertidas en donde yo siempre solía estar feliz.

Donde los amigos salían con tan sólo un grito y sin necesidad de quedar en algo con meses de anticipación, extraño ser una niña otra vez.

Extraño levantarme tarde y disfrutar del sol, disfrutar y observar el camino sin preocuparme de la hora en la voy, sin ir cuidándome del señor que a un lado de mí se sentó, olvidando si mi ropa estaba limpia o de un día anterior.

Me hacen falta esos paseos en bicicleta en donde iba sin buscar un rumbo, sólo yendo sin preocupación, admirando los hermosos paisajes que Dios y la vida nos otorgaron.

Sonriendo de todo olvidando las reglas de “NO”.

Hoy soy una adulto, me preocupo hasta de no hablar tan alto porque a alguien ya le molestó, vivo en un mundo aburrido donde ir cantando por la calle es porque loco ya se volvió.

Qué aburrida es esta vida sin diversión y con apuro, qué aburrida es esta vida pensando en un futuro en donde ya no hay pasión, he olvidado porqué soñaba con llegar hasta acá.

Hay más dolores y decepciones que cuando me enteré sobrela verdad de los reyes magos, en donde el orgullo ya no es cuestión de segundos sino hasta de una vida entera en donde, no olvidan y nos volvemos a buscar.

Donde jugar bajo la lluvia no era tan malo como hoy, extraño esos tiempos que me hacían feliz, que me hacían tanto bien, olvidando si tuve un día malo.

Extraño ser niño otra vez, extraño esa inocencia que me caracterizaba sin temor a nada, con el sueño de ser lo que yo quisiera sin preocuparme si tenía dinero que me alcanzará o no.

Simplemente extraño acostarme observando las nubes que me hacían imaginar en un dinosaurio y hasta en lo alto que podía llegar, extraño sentir el fango sobre mis pies desnudos, extraño bailar bajo la lluvia sin importar si había contaminación.

Era divertido llegar y recordar, porque no hay nada mejor que ser niño.

 

por Ari León



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