¿Puedo extrañarla?

Bien.

Estos días me he encontrado mirando el reloj para terminar con la espera. Me he encontrado tratando de contar las estrellas, hablando con mi amiga la luna. Le he contado bien la historia que desde hace tiempo ella sólo ha visto, ya que no había escuchado nada antes, porque eran tan sólo susurros de amor los que había entre usted y yo. La encontré ansiosa por escuchar y esto ha sido lo que le he contado…

“Querida amiga, he estado llena de melancolía estas últimas noches, mi alma no ha descansado porque siente el lugar vacío que ella antes ocupaba; disculpa no haberte contado esto antes, pero estaba tan ocupada pensando en su regreso que no pude hacerlo. Me he ocupado de mis actividades tratando de sacarla de mi cabeza, he conciliado un sueño ligero, aquel largo pero tan irreal sueño donde está a mi lado. Extraño su olor tan peculiar impregnado en mi piel, comenzando por mis labios; el sabor de sus besos que eran tan dulces y frescos, como el olor de las rosas.

Mis caderas y mi espalda podían estar marcadas, eran  esas marcas que excitan, sus manos, sus dedos, y sus uñas hacía de tan sólo una marca, algo parecido a una firma donde sólo podían estar ellas. Extraño mi tacto sobre su piel, cuando la tocaba sentía su piel seca, y recordaba lo mucho que ella detestaba humectarla. Le extraño, extraño cada parte de ella, cada palabra, cada sentimiento que me demostró al tenerme cerca.

Querida luna, jamás creí que esto pasaría…

Ahora no hay nombres, las cosas no son perfectas pero ella… Ha regresado, la pude sentir apenas hace unos días, cuando menos esperaba su llegada ella estaba parada frente a mí, despertando nuevamente mi amor, todo el amor que tengo para ella.

Tal vez pienses que de todas las historias que te he contado antes, esta sea la más loca y extraña… Pero es verdad.

Aun estando cerca de ella la extraño, ya no es su momentánea presencia sino toda la falta acumulada que ella hace un tiempo dejo…”

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Bueno, eso le conté a la luna sobre usted y yo.

Extrañada de lo último que le había contado preguntó: ¿Y ella, donde está ahora?

A lo que le contesté: – Realmente no lo sé. Suena tonto que lo diga de esta forma pero no sé dónde se encuentre, tal vez esperando un nuevo comienzo, tal vez espera a quien contarle su historia, tal vez amándome, o tal vez no.

La luna ha derramado una lágrima, la lagrima de nuestro amor.

Ya han pasado algunos meses desde que vi tus pasos alejándose de mí.

Ahora usted no está, usted se encuentra lejos y distante de mis besos. Te fuiste a buscar a quién contarle una nueva historia, te fuiste y me dejaste como un marinero que espera llegar con ansias a la orilla del mar…

Pronto dejé de buscar los besos de aquellas damas, para volver a mirar su fotografía y recordarla, para hacer que cada vez que la mire, usted deje de dolerme.

Lamento que este amor, fuera un amor efímero, donde los protagonistas se fueron a formar nuevos caminos, por los cuales transitar sin ningún recuerdo que lo atormentará y  lo obligará a regresar nuevamente.

Tengo que decirle a la Luna que no regresará, tendré que contarle el fin de esta historia donde las dos nos perdimos, perdimos, y dejamos de sentir ese amor que cubría nuestras almas en tiempos de frío.

Porque este amor ya no florecía a pesar de estar en tiempos de primavera. Tengo que decirle que parecíamos estar más en tiempos de invierno, construyendo una catástrofe debajo de las sábanas, pero incendiando poco a poco nuestro amor, para que lo único que quedará el día de hoy fueran sobras, sobras de amor convertidas en ceniza.

Me despido lentamente de usted y de ese intento de amarnos, también de ese grito que dio mi cuerpo y mi ser al saber que la amaba, dejándolo en el olvido. Me despido de la luna que me alumbró cada noche en la que usted no  estaba, en la que me hacía falta su respiración sobre mi cuello y sus manos sobre las mías sujetándome fuerte para que soñáramos juntas; sin miedos, endulzando nuestros cuerpos con ese placer de amarnos…

Me despido de los susurros que la luna sólo había escuchado… Me despido de mi confidente, de mi mejor amiga, me despido de la luna. Me despido de usted y de ese amor que siempre mantuvo mi alma en constante lucha.

Me despido de la persona a la que amé.

 

por Tania Gutiérrez



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