¡Hola! Iba a llamarte, pero no quise molestarte. Me ha dado pena y… Nada, sólo que te extraño mucho.”

Después de enviarte ese mensaje de texto me he puesto a revisar los anteriores y los últimos cinco los he enviado yo, el más reciente que me has escrito tú fue hace 18 días. También me ha dado por checar Facebook y Whatsapp y he hallado lo mismo. Soy yo quién te ha escrito día tras día sin recibir una respuesta de tu parte.

De repente, comprendí que sin decir adiós ya estabas muy lejos de mí. De nuevo, debía iniciar el doloroso proceso de dejar partir a alguien, tenía que desechar tanto amor, era ese el preciso momento para empezar a olvidarte y eso incluía llorar toda mi pendejada, noches despierta preguntándome porqué, cuándo y cómo; recordar cada historia juntos y amarte más para ya nunca más hacerlo.

Aunque algún día nos cruzáramos por la calle, aunque algún día alguien me contara de tu vida, yo estaba haciendo mi luto, no moriste pero te perdí que es casi igual y duele casi en la misma medida.

Yo no te pregunté porqué ya no hablábamos y tú no me contaste qué tanto hacías como para no poder responderme. Pienso que amar y escribir es algo voluntario y nace de entre tantos sentimientos que si no lo has hecho es porque no se te ha pasado por la mente ni por el corazón y vamos ¿qué podría hacer yo más que dejarte ser libre? Y eso incluye dejarte ir a tu manera y si desaparecer sin más nada lo era, pues ok.

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No hizo falta que dijeras algo, de todas maneras no estaba preparada ni para que desaparecieras ni para despedirte.

Anoche, cuando me he dado cuenta que he quedado sola a nueva cuenta, he entendido que tengo una maldita manía de crear recuerdos, el conocerte en mi lugar de trabajo, llevarte a mi restaurante favorito en la ciudad, ir al concierto de mi cantante favorito, visitar los lugares que tanto frecuento, caminar de tu mano por las calles que todos los días recorro, guardar cada objeto que manifieste un momento a tu lado. Todo, todo se hace hoy más doloroso, significa que ni en un día te quise ni en dos te podré olvidar.

Ha de amanecer y tendré que realizar mi rutina, ir a trabajar, ir al otro trabajo, poner en orden mi casa, verme bien, sonreír, vivir, aunque por dentro todo luche para no arruinarse más, todo se esfuerce por mantenerse pegadito y por sanar pronto.

Sigamos, seamos felices, totalmente felices separados o juntos, pero felices aunque cuesten muchas noches de soledades, recuerdos y lágrimas. Yo creo en el tiempo y en la distancia.

 

por Caro Duarte



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