Si te preguntas si aún te recuerdo; debo decirte que ya no lo sé. Antes, cuando solía recordarte me hervía la sangre de ansiedad, mis venas eran como un mar enfurecido que no encontraba salida.

Todo era locura, desde pensar en perdonar tus infidelidades, que de tan sólo imaginar cortaban lento el corazón, pero recordaba esa sonrisa y ese abrazo que me daba alas para llegar al cielo y yo, yo sólo deseaba estar a tu lado.

También cuando te recordaba, solía preguntarme porqué caí entre tus brazos cuando mi plan era de paso, de días y me atrapaste. Me preguntaba cómo fue que pasé de un nada a un todo. Y cómo demonios permití que me hicieras y deshicieras a tu antojo.

Hoy al recordarte, por más que intento ver o sentir, no hay nada, ni siquiera tu rostro, si acaso sólo queda la intención de recordarte.

Y qué triste resulta la muerte de nuestra historia. Una historia magnífica. con drama, con amor, con desamor, con llanto, sonrisas, besos y bofetadas.

Ojalá un día de estos pueda volver a recordar y sentir de nuevo viva mi sangre…

 

por Elena Serna



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