Hoy desperté con la noticia de que estabas en una sala de hospital, esperando tu turno para saber tu futuro, nuestro futuro… No puedo acompañarte, sin embargo, estoy contigo desde mi trinchera luchando día a día por estar contigo.

Sé que tu salud no depende totalmente de ti, pero quiero ser un factor que habilite tus ganas de vivir, sonreír y amar. Lograr lo que muchas personas de bata blanca no han hecho, inyectar de vida a sus clientes, es una tarea bastante difícil; pero estoy seguro que sólo tengo una oportunidad de intentarlo y no quiero perderla, porque el tiempo no perdona.

Pasan las horas y no recibo noticias tuyas, desespero y mi cabeza fabrica historias… Recibo tu llamada y son buenas noticias, estas recostada con un pinchazo en el brazo… Escuchar tu voz me tranquiliza y llena de esperanza lo que con esfuerzo hemos logrado a lo largo de estos casi 4 años.

Te admiro mujer, eres una guerrera ganando batallas y pronto ganarás la guerra… Confía en mí, sé que no soy el indicado para hablarte de soñar pero la vida nos ha abrazado, nos ha dado la oportunidad de soñar juntos… No sé bien si te estoy construyendo un futuro o curándote un pasado, lo que sé es que este sueño no ha acabado…
Parecen sueños descalzos, dame tu mano vuela conmigo… seremos cuentos compartidos.

Si un día me alejo, una tarde o un octubre, no te escribo en despedida porque te llevo conmigo, llevo tu cintura bajo el brazo… Tu voz aligera la ausencia hasta tu abrazo… Eres parte de esta meta, de este soñador, de esta causa…

Te quiero tanto, llenas de luz cada instante, sonrisa y movimiento que dejas al pasar… No detienes tu paso jamás, no imaginas que un abrazo se me acaba el universo.

Por hoy descansa, sólo pretendo recordarte que cuentas con un futuro compañero de vida, que vulnerable te nombra.

 

por Everardo Gutiérrez

 



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