Quédate conmigo, no era un deseo mío, sino una acción tuya; significaba tanto para mí, porque dentro de mi vida ya estabas habitando y mi cuerpo ya lo estabas humectando de ti. Desde el momento en que fuiste al lugar que no quería que fueras, sentí como cada parte de nuestra historia se manchaba de traición, dolor y rencor.

Hoy, puedo decir que tal vez fue una dura prueba de la vida para ver qué tanto me querías, o qué tanto deseabas quedarte; admito que me desilusiona, pero a la vez me alivia saber que fue lo mejor, al menos para mí, que tan convencido estaba de morir por ti.

No espero que vuelvas y si vuelves, no esperes que te acepte de nuevo, déjame cicatrizar estas heridas para poder luchar de nuevo y volver a creer en el amor, aunque fuese con otra persona; no fue nuestro tiempo, ni nuestro momento, ahora lo comprendo, al ver que era tu momento con alguien más.

Habiendo superado tantas cosas te sigo amando igual o tal vez más y más, ahora deseo que seas feliz aunque no sea conmigo; no terminaremos esto así, ni tampoco será una pausa, mucho menos una despedida, simplemente debemos esperar nuestro momento, ¿juntos?

No lo sabremos, hasta que no nos extrañemos lo suficiente para querer vernos en las circunstancias que tanto hemos deseado; puedo decir que te amé tanto que el resto de mi vida lo seguiré haciendo y si es verdad que vienen otras vidas, creo que en cada una seguiré eligiéndote.

 

por Capitan Barbosa



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