Estoy cansada de esta lejanía, de esta soledad que me abraza por las noches; que hace de mis mañanas la perfecta hora de frialdad, en una casa vacía, y hueca, donde lo único que parece tener vida es el televisor encendido, con ese canal de noticias cotidiano en el cual me hablan de la vida allá afuera.

No sé qué le sucedió a mi cuerpo, esta sucio, débil, y frío… Puedo notar como mis manos rodean perfectamente mi espalda cuando intento abrazarme para no sentirme tan mal, para no comenzar con la rutina del día… Odiar la vida.

No comprendo que fue eso que me orillo a estar aquí, si fue que alguien se ha marchado, si alguien me da dejado, si yo misma me aislé intentando probar de esa soledad… No lo se, pero estoy hundida en lo mas profundo de un hoyo negro; parecería que tengo todo, que gozo de alimento, de vestimenta, de esa cosa viva que prendo todas las mañanas, que tengo familia, amigos, una VIDA… Pero no, para mi no es así, siento que no tengo nada, y no lo tendré jamás, porque pienso que de eso no depende salir adelante o ser feliz.

Estos días en especial sentí algo diferente… Despertaba y por las mañanas mire que mis ojos brillaban un poco, mi piel pálida había tomado mejor color, mi sentido estaba activo y mis sentimientos parecían frescos; era como si algo hubiera ocurrido… Como si alguien hubiera echo algo sobre mi cuerpo esos días. No he salido de casa, no me ha visitado nadie, entonces no lo comprendo, hace algunos días, o semanas yo comencé a cansarme de lo que me estaba sucediendo, y quería…

Tener vida, y una vida normal, no como esa porquería de televisor, yo quería comenzar a gozar de las mañanas, del viento que sopla por las tardes, o de la luz que refleja la luna por las noches. Comencé a prepararme un café por las mañanas, a meterme a la ducha y vestirme de gala… Sonreía frente al espejo, y me decía a mi misma que podría salir, que era hora de escalar las paredes de ese gran hoyo en el que estaba.

Este día decidí salir, y después de mucho tiempo el calor del sol se sentía en mi rostro, el viento hacia volar mi cabello… Parecía todo nuevo, parecía que había vivido muy dentro de mi durante mucho tiempo…. Y yo no me había dado cuenta.

Hoy decidí salir y sonreírle a la vida, a las personas que estuvieron siempre a mi lado, aunque yo no quisiera verlo.

Sonrió porque estoy contenta y feliz de dar un paso mas allá de la puerta, estoy orgullosa de saber que puedo hacerlo, que con ayuda de todo no volveré a caer, me siento feliz porque estoy aquí, consciente y con vida.

Por eso, el día de hoy… SALÍ PARA SONREÍRLE A UN DÍA MÁS…

“Aprovecho el día de hoy. Mañana no sé si mi corazón siga latiendo con la misma fuerza, como para poder levantarme y salir a sonreír”.

 

por Tania Gutiérrez



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